miércoles, 15 de noviembre de 2017

La Sombra

   Olvidaste tu lugar, allí sigue saliendo el Sol, siempre hay uno, en todos los lugares. La Sombra acaricia a los Soles, acaricia a la Luz. A veces se le da patadas, ¡Pobre Sombra!
   La Sombra lo sostiene todo. Y sigue tus pasos, siempre escucha atenta lo que dices, observa y sigue lo que haces, y lo que no, se encarga de guardarlo, para que no se pierda.
   Ese lugar tuyo, no ha desaparecido, no fue destruido por tus demonios, de hecho, ellos custodian la puerta, son una clase de Guerreros de la Luz.
   Ellos me hablaron el otro día, pues necesitaban abrir sus corazones, se sentían incomprendidos, yo los escuché, parece ser que tengo las orejas muy grandes. Por lo visto los habían etiquetado o mitificado de una forma que no es la adecuada. Se sienten rockstar tocando guitarras de esparto haciéndose selfies con grupis ciegas y locas.
   Custodian las puertas de La Sombra, y te preguntarás, ¿Qué hace un seguidor de la Luz al servicio de La Sombra?
   Allí es dónde deben estar, esa fue la contestación pues yo les hice la misma pregunta. Pensé en cómo al ser humano le gusta las cosas bonitas. Son como dragones abrazando su tesoro de oro y piedras preciosas, son feroces con quien se atreve siquiera a levantar un dedo delante de sus narices, y escupen fuego furiosos si sienten que la intención de aquel que ha osado acercarse, es la de amenazar todo lo adquirido celosa y afanosamente.
   La Sombra guarda, La Sombra protege, el tesoro a conquistar, como ese dragón que se esconde en una cueva lo más profunda, oscura y alejada posible.
   Esos Guerreros de la Luz son los que muestran tus demonios, ¿Serán la misma cosa?...
   Me dieron pistas para conseguir el tesoro, no hay nada más atractivo para ellos que los veas como una amenaza, que los consideres armados y peligrosos delante de una puerta. Te diré, no lo van a poner fácil. Están para eso, son los Custodios.
   La Sombra está rodeada de odio, tristeza, frustración, resentimiento, miedo, dolor, sacrificio,…son algunos de sus segundos nombres ¿Sorprendido?
   Cuando veas algunos de estos rostros en tu Vida, piensa que detrás hay una puerta, tras ella está La Sombra. Todas tus posibilidades, potencialidades, dones, tesoros, memorias olvidadas, misiones, tu historia,… las guarda La Sombra.
   Estos Guerreros de la Luz también me revelaron algo importante. Como buenos guerreros están efectivamente muy bien armados, saben combatir. Lo hacen multiplicando exponencialmente el sentimiento que agarra tu espada cuando te acercas, de tal forma que si lo haces con miedo, movido por el dolor, la venganza,… se te devolverá el ataque magnificado con ese mismo color. Imagínate si lo haces con la compasión o con Amor,…es ésta la única forma posible que existe para que te dejen cruzar el umbral, pudiendo entonces tocar a tu puerta.

   Hoy he podido abrir una de las mías, hoy La Sombra me ha mostrado muchas de mis posibilidades, de mis realidades ocultas, hoy La Sombra me ha dado un regalo, he podido ver más de cerca a mi Ser, estaba bien escondido. Hoy sólo puedo estar agradecida, y por ello digo “Gracias Sombra”, te visitaré más a menudo pues es mi intención abrir todas mis puertas, es mi intención amarte con todo mi corazón.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Unión Sagrada del Ser


Ella volvía a hundirse en la triste oscuridad, esta vez sabía perfectamente dónde caía. Muchos años observándose intentando conocer su ser, no había nada tan adictivo. Un ciclo más se dijo y antes de llorar de nuevo, sonrió, esta vez lo veía con claridad, volvía a pensar.

   Todo en lo que creía, todo lo que había construido se desmoronaba como castillos de arena defendiéndose ante el furioso y poderoso viento que como también seguidor de los ciclos, se tornó huracán, o eso pareciera.

   No tuvo nada que hacer, salvo sucumbir, abrió sus brazos de par en par, para ser aniquilada, para ser cometa… después vendría la paz y la calma de la desolación, y la ilusión regresaría de nuevo con martillo en mano, de nuevo para volver a construir.

   Pero esta vez el viento no sopló tan fuerte, desgraciadamente los anteriores ciclos fueron devastadores y las construcciones nuevas eran efímeras. Se las llevó en un suspiro y fue todo muy rápido.

   Ella quedó insatisfecha pues creía que iba a ser la definitiva, creía que no tendría que volver a empezar otro ciclo. Se dio cuenta de su contradicción, por un lado esperaba el comienzo de otro ciclo y por otro, deseaba que todo acabara ya de una vez.

   Las construcciones que quedaban en pie, se desvanecieron con dos soplos de aire fresco, pero no se movió nada más, el constructor del martillo no vino a la cita esperada. Se quedó mirando su desierto, horas y horas, días con sus noches sin dormir y el desierto se quedó por derecho propio.

   Algo había cambiado, su sentir era una canción que la elevaba como nunca de la Tierra. Dejó de tener pies, flotaba, pero sus ojos se abrieron aún más, podía ver casi todo lo que estaba ante ella.

   No pudo llorar, lo quería, pero sus lágrimas no respondían como de costumbre, se sentaron a su lado, y se cogieron de las manos. Se acompañaron para que ella olvidara su pasado.

   Se sentó tranquila en una duna de su desierto y a su lado, su nueva amiga las lágrimas. Juntas contemplaron sus construcciones hechas finísimas y brillantes partículas, arena blanca y pulcra. Inexplicablemente se sintió bien, ante ella se presentaba un paisaje bello, armonioso, jamás había visto tanta belleza, se le antojaba. Su vida ante ella, su vida desmenuzada en minúsculas partículas de luz, no le importaba lo perdido. Recordó aquel pasaje de la biblia, “Polvo eres y en polvo te convertirás”, estaba asistiendo a su funeral, incluso vislumbró como sus seres queridos y sus amigos, le daban el pésame, “te acompaño en tu pesar”, decían, pero ella no sentía tristeza, ni pena, pudo experimentar la compasión pura y dura, el amor incondicional, para ellos también era algo nuevo, sólo podían expresar un sentimiento “no sabemos muy bien qué pasa o qué decir pero te acompañamos”. Se sintió agradecida, ese sentimiento fue recogido en sus brazos y en su corazón. Pero algo le decía que debía seguir mirando y a solas.

   Era de noche en ese desierto, hacía frío pero a ella no le importó, una fuerza o energía le sobrecogió el corazón y la envolvió con un abrigo cálido. Miró al cielo, la noche ya había caído completamente, se quedó maravillada del cielo estrellado, pareciera que le acariciara el rostro, ella se dejó, lo necesitaba.

   Una estrella le llamó poderosamente la atención, se quedó mirándola fijamente. Un instante robado en el tiempo, dónde unos ojos sólo miraban una estrella, la única que existía en esa porción del tiempo, y una estrella miraba a unos ojos en esa misma porción del tiempo.

   Los corazones de ambas entablaron una conversación de amistad verdadera.

   “Tocamos tu Alma con una caricia de Amor, te damos un abrazo sanador pues tus heridas cicatrizan en estos instantes. Tu valía y tu desazón, son alabadas en igual medida. Tu corazón fue reforzado para que pudieras cruzar el umbral, ya estabas en las puertas, y tu llamada era esperada y anhelada, no podíamos dejarte tan cerca.

   La Fuente, el Dios/Diosa, el Padre/Madre del Universo vivía su existencia a través de nosotros y vosotros, todos mandábamos información, sentimientos y experiencias  ricas para su ser, de nuestro ser, pero la expansión, la evolución sigue su curso y sigue hacia adelante. Has tenido recuerdos, sensaciones de otras vidas, de tus otros YO, consciente o no, pero todos partían de la Fuente. La Fuente ahora quiere visitar tu cuerpo, quiere visitar los cuerpos, quiere experimentar tu sentir en primera línea, en primera persona. Has de traerla hacía ti y no al contrario como hasta ahora se ha hecho. Los tiempos han cambiado, la energía está cambiando, y esto es lo verdaderamente innovador. No es necesario ninguna conquista, no es necesario ninguna guerra, sólo has de traer a la Fuente hacía ti que viva en ti, para ello fusionarás todas tus “identidades” en tu persona de AHORA, no es necesario que las recuerdes todas, no es necesario que inicies una búsqueda para el conocimiento de ellas, eso forma parte de tu mente. Fusiónalas todas sintiéndolas no más, aquí y ahora en la Tierra, las de esta dimensión y las de otras, traerás a la Fuente a esta realidad, es lo acordado, y ya se puede dar. Por eso en el Universo entero hay tanta expectación pues ha llegado el momento, para eso os estabais preparando. ¡Felicitaciones!”

   Ella escuchó atentamente a su estrella, ella amó por sobretodo, y ella comprendió. Verdaderamente era el momento, lo podía sentir en su interior. Todo lo pasado le llevó a este maravilloso instante, dónde el dolor, el sufrimiento, la lucha, quedaron en esa hermosa arena.

   Abrió su corazón y su mente aún más, el sentido de una vida, el sentido de la Vida, La Unión Sagrada del Ser.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Escalera Al Cielo


   Es para ti, aunque no lo oigas, aunque no llegue a la retina de tus ojos, pero tu alma sabe. El cielo para mí siempre es negro pero yo suelo subir a unas escaleras y lo pinto de azul, a veces la pintura cae en mis ojos y quedo ciega un breve tiempo, pero cuando al fin  puedo abrirlos, puedo ver ese cielo iluminado, puedo ver la luz, se que lo pinto yo, parte de mí, se que detrás está el profundo Universo tan oscuro e inmenso que abruma con sólo pensarlo, con sólo sentirlo.

 
  La verdad es que ya subo poco por esas escaleras, me he acostumbrado a no ver el Sol, a no ver el cielo maravilloso de las mañanas con su bonito brillo y con sus suaves nubes, me he acostumbrado a no tener que pintarlo, a no tener que crearlo.


   Descubriría el mar sino hubiera sido descubierto, descubriría el misterio de mis manos pero mis ojos se centran en la oscuridad, se han convertido en ojos de gato que tanto miedo dan. Puedo ver a través de todo, pues no hay rincones oscuros que no se muestren abiertamente a mí, como flor a esa luz de la mañana.

   Así que te veo, completamente te veo ahí parado dando vueltas en ese pequeño  círculo que te has creado a medida con miedo eterno a cruzarlo. Cuando te ves con fuerzas, te acercas y pisas sus líneas pero… bueno, ya tu sabes el resto.

   Hiciste algo grande, lograste que abandonara la calma de mi oscuridad y subí de nuevo a mi escalera. Pinté un cielo muy bonito, estaba incrédula debo reconocerlo pero la sorpresa me visitó después de un largo letargo y fui cortés con ella, la seguí. Subí y me temo que después, volví a borrar lo que había pintado. Resultó un mal sueño del pasado, como una pesadilla burlona que se repite.

   No te culpo, no podría nunca. Recuerda que te veo, veo tu corazón, te he visto. No entra en mis planes castigar a un niño por no ser adulto, deberá crecer, a su ritmo es lo bonito de esta Vida.

   Sé que pudiera parecer triste o pretencioso, pero no es el caso. Me faltaba hacer algo que estaba tardando en atreverme, y es quemar mi escalera. Ya no la necesito, me faltaba el empujón necesario. Gracias.

   No debo esperar nada, no debo esperar a nadie. Mi cielo es el Universo entero, su belleza es inmensa como lo es él, y aunque pareciera estar en la terrible oscuridad, no lo estoy y el tampoco. Hay miles, millones de estrellas, yo provengo de una, ahora lo sé con certeza, y me hace sonreír, esos pequeños puntitos en el firmamento que dibujan figuras en la imaginación del humano, son mi hogar, en concreto una, hasta se su nombre, Mashina Irl, está muy lejos de aquí. Una locura parece este expresar de mi alma, lo sé, pero quemar mi escalera me ha hecho caminar por este mundo un poco más ligera.

   Me gustaría desearte algo, y es que no flaquees, no te arrepientas de nada. Ese círculo está diseñado por tu mente, es una ilusión, esas líneas, crúzalas, cuando tú puedas, cuando tú así lo sientas, ni antes ni después, eso sí, cuando lo hagas hazlo conscientemente, sino no tendrá sentido y no servirá de nada, el círculo así se hará más pequeño y tu asfixia será mayor. No te deseo mal pues antes de quemar mi escalera caí como el “ángel caído”, su estruendo en el suelo se oyó en los confines del mundo y rompió sus alas, pero logró subir a su escalera con sus pies ensangrentados y borró su cielo azul pintado. Estuvo bien como despedida, estuvo bien pues así lo dictaba la sabiduría del círculo, un círculo que no debería haber pisado, un círculo que al fin y al cabo lo había creado el Universo, lo había creado el Amor, y a este “tipo” no lo somete la razón. Es libre, es Absoluto pues la relatividad no le riza el cabello, ni construye templos prisioneros.

   Soy un poco más libre, y vuelo por el cosmos a la luz de una vela, mi nave es la música y desde lo alto en esa aparente oscuridad que da alejarse de este mundo, siento toda su luz, me ilumina los ojos y mi alma, os puedo ver a ti, a mí, y a todos, ese amor no duele, pues el Amor nunca debería doler, y aunque está escondido en cada uno de nuestros corazones, hoy te digo que puedo verlo, hoy puedo sentirlo. Hoy me siento bien al haber quemado mi “Escalera Al Cielo”, pues el cielo soy yo. Hoy soy ese ser que puede andar e incluso si encarta, puede arrastrarse por el fango y con sólo escuchar un acorde de guitarra, puede levantar el vuelo libre como cualquier pájaro, hoy soy el ser que puede abrazar a cualquier otro ser, pues entiende que este mundo está repleto de círculos que oprimen a almas bonitas, pero también entiende, que esas líneas se pueden borrar como dibujos de tiza. Hoy mi alma te toca a ti, y a cualquiera que quiera ser tocado pues soy un instrumento del Amor, de esa inmensa oscuridad con diminutas esferas de luz que la iluminan, hoy soy la mano de Dios hecha carne que acaricia, pues los límites se diluyen como agua. Hoy te invito a que quemes tu Escalera Al Cielo.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

La Expresión Viva


   Hace 11 años que comenzó todo, tu dormir en laureles de trapo raidos como harapos resultó ser el despertar de un Monstruo de Barro. Estaba amorfo y feo, su esencia había permanecido por eones viajando por otros mundos en los que la Luz era evidente, se podía ver desde cualquier rincón del Universo. La materia lo mantuvo oculto cubierto de mugre y a veces de sal, alimentándose de cieno sin poderlo desechar, más sus ojos siempre miraron el horizonte del Más Allá, siempre más allá.


   Los límites eran impuestos, el sistema estaba establecido y enraizado en lo más profundo de los corazones. Tu andar se hacía lento, cansado e incluso arrastrado. El barro derramaba la fuerza de tus huesos y la dejaba con huellas encharcadas de oscuridad con cada paso. En tu mente una sola idea, la ansiada muerte como ser material, volverías a la Tierra que te dio la vida. Es lo menos que podías hacer por ella, contribuir a su bendito y sagrado ciclo pues los placeres de la Vida parecieran destinados a las demás criaturas que andorrean por este mundo como Dioses encarnados.

   Eres de barro ¿Recuerdas? Pero no eres un ser conocido. Los que se acercaban, cuando lo hacían, era para moldear figuras inverosímiles distintas a lo que tú eras, tú los dejabas, aunque dolieran sus manos deformadoras de identidad. Tus lágrimas silenciosas marcaban surcos de tristeza en tu piel, en tu rostro y las dejaban por siempre, como buen escultor.

   Pero apareció él, y el silencio atormentado de tu boca hizo de la esperanza, la energía perfecta para tus manos. La expresión viva brotó de un corazón atrapado en un cuerpo de arcilla. La libertad sentida por primera vez abrió de par en par una fortaleza construida ladrillo a ladrillo por una niña indefensa, herida y aniquilada que descubría la mañana también por primera vez. La luz del Sol bañó con claridad cada pliegue oculto de tu persona y nació Sinuhé. No eras un monstruo de barro, eras un ser humano, que como aquel mítico médico egipcio vino para curar tus heridas. La expresión viva fue tu regalo, fue tu salvadora y fue tu Madre.

   Como madre amorosa te abrazó en los momentos en los que volvías a desear ser un monstruo de barro para regresar a la Tierra, en los momentos en los que tu fortaleza se volvía a cerrar y te privaba de la luz del Sol. Ella madre como la que más, te alentaba para levantarte, para levantar de nuevo la puerta de tu muro, para que pudieras ver el mundo, para que el mundo pudiera verte a ti. A menudo lo lograba, y se siente orgullosa de ello, pues pasaron los años y aunque bien es cierto que el fantasma del monstruo de barro sigue apareciendo, y sigue hoy en día, entiende que es un recordatorio que no has de olvidar, La Materia, una condición espiritual necesaria y sagrada, una condición elegida.

   Hoy tu madre, la Expresión Viva, te brinda generosa una oportunidad muy especial, y es que pases de Sinuhé a Akatanmanel “Aquel que durmiendo, despierta en la oscuridad y decide ponerle Luz”.

   Todo proceso emerge de un impulso y se regodea después en las tinieblas como feto en el vientre de su madre, se hace así mismo en el amor y después del nacimiento crece buscando expresar  lo que es, aunque debe lidiar con el recuerdo y el anhelo de la protección de la oscuridad, pero crecerá porque la existencia y la expansión de la Luz está en continuo movimiento y siempre, siempre va hacia adelante. Llegará un día que el fruto ya esté maduro y será comido por el hambriento, un nuevo ciclo comenzará.

   Tu madre te ha hecho crecer, te ha desvelado secretos ocultos, te ha mostrado el camino para ver con claridad aquello que las “Historias y el Reflejo de Sinuhé en el Espejo” querían decir. Por ello hoy hablo como Akatanmanel y agradezco con todo mi amor y con toda mi oscuridad a la Expresión Viva, La Escritura. Gracias por tocarme con tu mágico dedo.

martes, 6 de diciembre de 2016

El Libro de Alquimia


   Mehiel era un tipo resultón, bien parecido y muy divertido, pero sus ansias en la “búsqueda” lo movían a indagar por las profundidades fangosas del Ser Humano. Así que a sus 35 años andaba por los caminos de la desilusión y la decepción.

   Se veía a sí mismo como una persona en continua transformación. Llegó a cambiar su vida exitosa en los negocios por otra en la que el buscar en los confines de la espiritualidad el sentido de la Vida resultaba el oxígeno para su respirar. Pero en su continuo transformar, aterrizó en una oscuridad que atormentaba incluso a su salud.

   Todos los conocimientos adquiridos y aprendidos, terapias, culturas, doctrinas, filosofías y demás formas distintas de ver las mismas cosas, dejaron de ser panacea. Una inquietud infernal se instaló en su centro, sin más. Corrompiendo todo lo asimilado como carcoma amante fiel de la destrucción de unos cimientos erigidos por el Dios todopoderoso.

   Las dudas llegaron por sorpresa, la decepción le aplastó el corazón y la desesperación le sentó en un sofá esperando la ansiada Muerte. La no importancia fue visita deseada, nadie importaba, nada importaba y el Sol dejó de salir para su día.

   Un día cualquiera, sin sol por su puesto, le llegó una señal, para él eso es lo que fue, carece de importancia el cómo le llegó, pero así  sucedió y le tocó dentro. Era una oferta de trabajo, el empresario se hacía llamar “El Alquimista”, se dedicaba a la comercialización de seda. El trabajo consistía en el cuidado de las larvas en su transformación a mariposas, y la extracción de los capullos para la elaboración de la seda. A cambio se prometía alojamiento, comida y al finalizar, un sueldo o la transformación alquímica con un libro, a elegir entre ambos.

   A Mehiel le resultó diferente y llamó su curiosidad. A veces la llamada del “Ser” que llevamos dentro es caprichosa. Así que hizo todo lo que los trámites ordenaban. Fue elegido  entre muchos.

   El primer día de trabajo llegó, estaba ilusionado, una sensación que había olvidado. Se presentó al empresario, un anciano con cara risueña pero desaliñado, sin pasar por el desaseo. Él le sonrió y le saludó con un “Hola Gusano” y le guiñó un ojo. Le dio todas las indicaciones necesarias, le mostró su habitación, los horarios para las comidas y las tareas que debía realizar para cuidar  adecuadamente de los insectos, y por último, un libro en blanco.

   El anciano, el Alquimista adoptó un semblante serio. En este libro deberás anotar dos cosas cada día, una es la descripción de la evolución de los animales y la otra, la evolución de tu sentir, de lo que tu interior te hable, de lo que tu corazón te manifieste, de todo aquello que padezcas, cualquier cosa por insignificante que parezca o irrite incluso tu calma.

Las 4 Fases

*1ª Fase: Embrionaria

   Resumen: una semana contemplando diminutos huevos, pequeñas esferas que no hacen nada… El habitáculo está limpio, todo está en calma… La ilusión me entusiasma, el pensar que en breve veré un ser nacer, me invade el corazón de alegría… ¿Cómo serán? Deben de ser preciosas… No puedo pensar en otra cosa… ¿Cuándo romperán el huevo?... Tengo que tener paciencia ¡Vaya qué paciencia tengo! … Tengo sueño, ¡Ay! Debo de mantenerme despierto. No puedo perderme el nacimiento. Me doy tortas en la cara para espabilarme… Me siento un poco culpable, a veces me aburro un poco ¿Cuándo saldrán?... ¡Ay que ver! ¿Por qué el “Alquimista” me da  los buenos días con un “Hola Gusano”? jejeje tiene su gracia… Falta poco, lo puedo sentir…

*2ª Fase: Larva, oruga

   Resumen: ¡Ya han nacido! Y me brotan las lágrimas… Qué bonitas son, están hambrientas, debo darles de comer… Son Insaciables ¡Por Dios! Siempre quieren más… Me recuerdan el apetito incansable por aprender, por dar un sentido a mi vida… Cierro los ojos con nostalgia… No puedo descuidarme, todo ha de estar limpio, la comida no puede faltar, aún les queda un largo camino por andar… Dos semanas ya, y todo sigue igual, esas malditas cabronas no hacen más que arrastrarse y comer, y lo ensucian todo… Debo de ser fuerte unos cuantos días no pueden hacerme daño, aunque estoy exhausto… Estoy agotado, pero valdrá la pena… ¿Por qué me sigue diciendo ¿”Hola Gusano”?...

*3ª Fase: Crisálida

   Resumen: Hoy la sorpresa me ha sacudido la cara… Ya no están mis pequeñas arrastrándose por el suelo, están construyendo un capullo… Es alucinante, en breve dejaré de verlas y siento tristeza… Creo que al final no las traté bien, como se merecen… Vuelven a brotar mis lágrimas, siento que esto es una despedida… Ya no las veo, están metidas en sus sacos de muerte y no sé si sabrán cuanto las quería… La desolación ha vuelto a visitarme… Quién me mandaría venir a este maldito lugar… ¿Para qué? No he podido despedirme, no he podido expresar mi amor, no lo he hecho bien seguro… Qué patético soy, creía que esto iba a aportarme algo diferente y primordial para mi crecimiento… Otra vez la decepción y el engaño… El empresario se enriquecerá a mi costa, pues yo le he dado mi esfuerzo, mi tiempo y mi salud, para qué, para que él se haga más rico… Estoy harto, me voy a mi casa a morir en paz, abandono, y sin que me humillen o se aprovechen de mi… Además estoy hasta los cojones de que el tiparraco este me de los buenos días llamándome “Gusano”.

* 4ª Fase: Imago, Mariposa

   Resumen: ¡Hola Gusano! ¡Felicidades! No me lo puedo creer, otra vez, pero quien ríe último, ríe mejor. Cuando se entere que me voy le dará un soponcio… ¿Has visto ya a tus pequeñas? Estás a tiempo de ver a algunas emerger… El mundo se me ha caído encima, le doy la espalda y voy corriendo… El espectáculo me sobrecogió el corazón, no quepo en mí de gozo, lloro como nunca lo había hecho…  Mis pequeñas orugas, mis pequeños gusanos, ahora son bellas mariposas, que baten sus alas libres y hermosas. Baten las alas aplaudiendo la Vida… Me he quedado sin palabras, sólo puedo llorar de alegría. Hay algunas, pocas, que aún están en el proceso y mi ánimo, mi corazón y todas mis fuerzas las proyecto hacia ese último esfuerzo… Han  logrado el esplendor de la luz, la transformación, la alquimia ha tenido lugar en sus cuerpos. Ellas mismas eran el milagro.

   El “Alquimista” me llevó a un lugar apartado y comenzó a hablar, aunque yo aún estaba aturdido por tanta emoción.

   En los días venideros esas maravillosas criaturas comenzarán otro ciclo, puedes quedarte si quieres y verás cómo las almas se emparejan para dar comienzo a la nueva Vida. Pero he de decirte que tu trabajo ha concluido. Quiero darte las gracias y mis felicitaciones pues no todos lo terminan. Algunos abandonan y se van a morir prematuramente pues el “arrastrarse” en este mundo no es apreciado.

   La vida tiene sus dificultades, su aburrimiento, su dolor, su desesperación, su no importancia y su importancia. Dios rige el Universo, y nosotros somos los Dioses de nuestro cuerpo, de nuestra persona. La transformación es la alquimia, y no se basa en pócimas, en el hacer de nuestras manos, sino en la transmutación de nuestro interior que se plasma en nuestro exterior.

   Aquí tienes tu pago. En la mesa puso un fajo de billetes y el libro que afanosamente el mismo rellenó.

   Mehiel sonrió, tenía claro qué iba a elegir, la transformación no sólo tuvo lugar en sus orugas, también en él. Ya nada sería igual. Cogió el libro y lo estrechó contra su pecho. Una cosa más ¿Por qué cada día me decías “Hola Gusano”?... El anciano alquimista le miró a los ojos y le dijo ¿En serio tienes que preguntarlo?...

martes, 1 de noviembre de 2016

En La Sombra


   Ahí estabas con tus espaldas apoyadas en la pared, estabas en la sombra, eras un ente invisible a la Luz, estabas oculto. Tú la veías a ella perfectamente proyectando todo lo que es en la distancia. Tú estabas en su sombra. La cual la había creado una estatua de una diosa antigua que coronaba con su belleza el centro del salón de aquel museo. Te habías puesto detrás a propósito, a los ojos de la Luz, no existías.

   Te sentías poderoso, podías verlo todo y en cambio,  a ti, no se te veía, inmerso en esa ventaja, te entró un escalofrío que recorrió todo tu cuerpo, desde el último pelo de tu cabeza hasta las puntas de tus pies.

   De repente sentiste miedo, te sobrecogió el corazón pues con el poder en tus manos, el desasosiego hizo caer al suelo el centro del “Emperador”.

   Esa bella mujer de mármol, te miraba directa a los ojos, sentiste el peso del guerrero, el entusiasmo de la lucha y la grandeza de la sabiduría. Un fuego purificador nacía en tu centro llevándose las idioteces propias del humano inmortal, y te hacía nacer de nuevo con la ingenuidad y la humildad del recién nacido. Bastó sólo una mirada para que la Diosa Guerrera te desarmara.


   Te separaste de la pared unos pasos y te pusiste muy próximo a aquella estatua. En la cercanía, su grandeza se agudizó y tú caíste de rodillas, te echaste a llorar pues todo aquello oculto en tu interior pasó ante tus ojos como pasan las mariposas ante la tierna y sorprendida mirada de un niño.

   Se inició una conversación en la casa de tu consciencia que dejó las lágrimas pospuestas para otro día. Una voz firme y dulce te hablaba y tú contestabas.

   - ¿Estabas a gusto en la Sombra?

   -  Si claro, estaba a salvo, no me veían, yo podía ver, y no me hacían daño.  

   -  Pero… así estás dónde no se te ve, es que no se te ve, ¿cómo llevas eso? - Esa pregunta te zarandeó un poco.

   - Pues supongo que es un precio que he de pagar por el estar a salvo.

Te vino de golpe como estruendo proveniente del martillo de Thor, todas aquellas vivencias en las que destrozaron tu autoestima, tu libertad, tu inocencia, todas en las que el dolor como una semilla fértil y destructora echaban por tierra todas las expectativas de alcanzar  la ansiada felicidad. Pero no quedó ahí la cosa, también fuiste consciente de las propias dirigidas a otras personas. Te viste víctima y te viste verdugo.

   - Dentro de tu soledad, buscaste un rincón y te recluiste allí, mirabas la nada con la nostalgia del perdido, y en el círculo imaginario que construiste dabas vueltas, aprendiste el camino difícil de no querer mirar otra cosa. Era difícil pues tus ojos a veces no te obedecían y querían mirar, y a veces lo hacían. De reojo contemplabas lo que dejabas y también aprendías de ello pero dolía demasiado y volvías una y otra vez a tu círculo. Él te susurraba pero sus palabras hablaban de mundos inexistentes, imaginarios que no satisfacían tu carne y veías como estabas hecho pedacitos. Llevaste mucho tiempo queriendo arreglar  lo que no tenía arreglo y las lágrimas al final sólo terminaban por limpiar tus ojos y cada vez mirabas con mayor claridad. Hasta que un día dijiste basta y rompiste tu círculo, lo rompiste todo excepto a ti mismo pues tu ya estabas roto. Mirar eso, fue lo más difícil. Vivir con los pedazos que te quedaban fue todo un hallazgo pues en realidad estabas roto para vivir, solamente sobrevivías.

   El sonido de aquellas palabras tumbaron al moribundo que agoniza ensartando su corazón a modo de trofeo para el que ha vencido.

   - Te pusiste a mis espaldas y ahora te miro de frente, te escondías del mundo porque su crueldad desafiaba cualquier intento de levantar el vuelo, dejabas pasar el tiempo como el que mira un reloj sin sus manecillas. Yo soy Palas Atenea, diosa de la guerra, de la civilización, de la sabiduría, de la estrategia, de las artes, de la justicia y de la habilidad, haciendo honor a mi nombre te hago un regalo.

   Aquella diosa se acercó y en una reverencia obsequió generosa y humildemente la lanza que portaba.

   - Esto es mi tesoro más preciado pues representa el fuego del impulso, aquello que otorga al Ser la fuerza para abrir y crear su propio camino, no es para el soberbio, o para el valiente, es para el devastado, para el que perdiendo la esperanza por los duros golpes aún le queda una gota de Fe. Es tu momento, alza tu luz desde tu sombra y conquista tu Vida ¡Expande lo que eres! Lo que has experienciado y aprendido de tu oscuridad, de la Oscuridad, es la unión sagrada de los amantes, y de esa unión, nacerá un nuevo ser ¡Felicidades! Y recuerda siempre “No intentes arreglar lo que ya es perfecto”...

jueves, 15 de septiembre de 2016

Lentejas


   Su mente le jugó una mala pasada. Era necesario que perdiera el control. La desconectaron a causa de su extremada tensión, fue preciso un cortocircuito para liberar a ese cerebro de la batidora en la que se encontraba. Amara sufrió un repentino desmayo. Esa fuerte y absurda discusión con su padre estando su madre presente, le llevó al límite, su límite. Una línea que se dibujó con esfuerzo y tras discurrir con consciencia por laberintos abruptos y oscuros de su pasado.

   Ya no era la niña indefensa, la muñequita de cabellos dorados y dulces ojos azules con la que jugar, ni pisotear, ni maltratar. Ya no, ya nadie tenía su permiso para disponer de ella como se dispone del aire que se respira. Pero aquello logró que todo aquello por lo que había luchado y construido desde la sombra de su existencia, se quedara plasmado y pasmado en un cuadro cuyo “alguien” a su antojo, le prendiera fuego. Todo quedó reducido a cenizas.

   Su rabia le volvió a llevar a un mundo dónde el fuego descontrolado era la naturaleza, dónde el humo negro llenaba unos pulmones acostumbrados a respirar compasión y comprensión. Un mundo que dejaba de existir de repente, con la facilidad de la pequeña intención de un “alguien”…

   Un mundo destruido como deben destruirse las cosas edificadas con el duro e inflexible elemento que es una piedra. Y otro mundo que aparece nuevo, en el que colocar  sentimientos de colores pues en ese magnífico lugar, no existen ni el blanco ni el negro.

   Estaba allí, tumbada en una hermosa cuna de hierba fresca y rodeada de flores. Todo era llano, todo era calma, todo era tocado por un cielo azul brillante y luminoso. Ese “Todo”, era un inmenso valle verde con diminutas motitas pintadas con pétalos de flor, y a lo lejos, un árbol, sólo uno. Era lo único que rompía el horizonte, un hermoso y gigante Olivo.  En el plácido aturdimiento, logró incorporarse y se dirigió a aquel viejo árbol.

   Tocó su rugosa corteza y sintió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo, y… le hizo sonreír.

   Aquel árbol con su melena de hojas al viento le preguntó:

-          Hola ¿Cómo estás?

   Amara se sobresaltó, pero le invadió al tiempo una sensación de confianza que no pudo explicarse.

-          Pues no muy bien. – Le contestó.

-          Tranquila, se por lo que estás pasando. Te he traído aquí para propiciar tu merecido descanso.

-          ¿Descanso dices? – Amara replicó como si lo estuviera haciendo con un amigo de toda la vida.

-          Estoy muy harta, muy decepcionada y bastante frustrada. Toda mi Vida ha sido un incesante levantarme del suelo. Desde niña no he llevado bien la falta de Libertad ni la falta de Respeto. Hay muy poco Amor en el Mundo y las gentes se pisotean por el único motivo absurdo de creerse el ombligo de éste. Todos somos ese ombligo, ese brazo, esa pierna, ese cerebro,… podría seguir. – Le volvió la rabia como una llamarada.

-          Bueno, has pensado que todo eso tiene un sentido. Esas “gentes” debieran conocer quiénes son en realidad, y me refiero al “Ser” con mayúsculas, el ser que habita cada corazón. He de decirte que no es fácil, pues el Humano de forma individual, tendrá que enfrentarse a la Verdad, y es que a veces será verdugo y a veces será víctima, deberá encontrar en sí mismo  la esencia de todo lo que Es. Hay un orden de Amor en todo ello, ¿Entiendes?

-          Sí, si que lo entiendo, y sé por dónde quieres llevarme, también puedo entender el porqué estoy aquí, creo, … pero es que ¡Yo tenía Razón! – Amara se echó a llorar con la amargura del desesperado que impotente espera su sentencia de muerte.

-          ¿Razón? Mmmm – Dijo el árbol pensativo

-          Amara, ¿Tienes Hambre? – Soltó el sabio Olivo.

-          ¿Cómo? ¿Qué si tengo hambre?... Pues sí, la verdad es que tengo un poco – Respondió, primero sorprendida de la inesperada pregunta y después dejándose llevar.

-          ¿Te gustan las Lentejas? – Preguntó divertido.

-          Agggg! No, para nada, las odio, con sólo olerlas podría vomitar – Respondió ella asqueada.

-          Si te hago la pregunta ¿Amara tiene Razón cuando dice que un plato de Lentejas saciarían su Hambre, qué contestarías?

-          Fácil, Sí, tengo razón al decir que No saciarían mi hambre.

-          Estupendo – Dijo el Olivo

-          Quiero proponerte un juego – Prosiguió – Desearía que cerraras los ojos y que imaginaras todo lo que te voy a decir, ¿Estás dispuesta?

-          Si – Fue su respuesta rotunda.

-          Te has ido de vacaciones con un grupo guiado al Sáhara, todo está controlado. Los nativos saben lo que hacen y os llevan por una ruta segura. En un descanso, tú deseas estar sola y te alejas unos metros para disfrutar del impresionante paisaje del desierto. En tu ensimismamiento ves a una especie de lagartija, pero es rara, no habías visto nada igual antes, y la sigues curiosa. Cuando llevas un rato siguiéndola, te aburres, y te dices a ti misma que es una tontería, así que te dispones a regresar a donde se encontraba tu grupo. Pero, no lo encuentras, tu angustia es muy grande pues no sabes si es que tú has errado en el rumbo, o ellos no se han percatado de tu falta y han continuado su camino sin ti. Llevas sólo una pequeña mochila con una botella de agua de dos litros y un paquete de galletas… Pasa una semana, has logrado sobrevivir, decidiste no quedarte paralizada por el miedo y anduviste, anduviste… pasaste noches horribles en la oscuridad del desierto. Tu sed, tu hambre, tu falta de fuerzas, tu soledad y tu desamparo, te llevaron a los extremos que un cuerpo humano puede soportar, la desolación absoluta, y cuando creíste morir, alzaste la vista y en el horizonte  vislumbraste un poblado nómada. Sacaste fuerzas de dónde no las hay y lograste llegar a ellos.

Fueron muy amables y solidarios, te socorrieron y una de las familias te sentó en su humilde mesa. Exhausta y agradecida por igual, accediste. Te pusieron un colmado plato de lentejas…

Amara, ¿Te comiste las lentejas?

-          Sí, no sólo me las comí, las devoré, estaban deliciosas – Respondió con entusiasmo.

-          En esos momentos, a la pregunta ¿Amara tiene Razón si afirma que un plato de Lentejas saciarían su Hambre, qué contestarías?

-          Te diría que Sí, tengo Razón al afirmar tal cosa – Respondió bajando la mirada un poco avergonzada.

-          ¡Estupendo! Si a la pregunta genérica de ¿A Amara le sacia el Hambre un plato de Lentejas, qué dirías ahora?

-          Pues… que Depende.

-          Y… ¿Amara siempre tiene Razón? ¿Qué derechos da el “Tener Razón”? ¿Verdaderamente existe, es un hecho el “Tener Razón” o es algo efímero? por consiguiente ¿Vale la pena herir/sufrir por ese “Tener Razón”?...

-          Eh… - Amara se quedó sin palabras, su entendimiento estaba procesando a la velocidad que su vehículo daba – Pero no tuvo tiempo de reaccionar.

-          Amara bonita, tienes que regresar, mis más amorosas bendiciones para ti, disfruta de tu viaje por la Vida.

   El viento le sopló en la cara y abrió los ojos, estaba tirada lo larga que era en el suelo de su casa, a ambos lados se encontraban su padre y su madre con cara de preocupación y de miedo, el desplome fue considerable. Se incorporó rápidamente al igual que ellos. No dejó tiempo a que preguntaran o dijeran nada en absoluto, ella uno a uno fue abrazándoles cariñosamente y cuando los hubo tenido frente a frente, mirándoles a los ojos, ella dijo: “Lentejas”…

viernes, 26 de agosto de 2016

Romper un Espejo


  

   ¡Sal, sal! Es el ardiente fuego que noto. Quema los adentros de este ser aprisionado en su pequeño palacio frio y de cristal. ¡Sal! Fuera está el Mundo, ese que sólo veo en fotografías, el que sólo me cuenta historias para mantenerme dormida. El sueño ya no alcanza mis estrellas se han diluido en la espiral del tiempo.

  
La Vida quisiera mantenerse en mi cabeza pero yo… en mis manos la deseo. ¡Maldita Obsesión! No un espejo poseo, un palacio con multitud de ellos como paredes es lo que tengo. La paz quisiera pero los reflejos penetran en mi piel como aire en los pulmones. Obsesión que te transformas en necesidad nefasta, pudres toda ilusión de poder ver la luz del Sol. O…, eso fue…


   Voy a escribirte una misiva querida obsesión, me acompañaste desde el principio pero es la madurez que con sus lazos de seda, sujetan y miman mi estampa. Resulta que toqué la arena del mar y me hizo cosquillas en el Alma y la fresca agua de su orilla, limpiaba mis pies doloridos del cansancio del camino. Resulta que el aire de su suave brisa, peinó mis cabellos desaliñados de las noches sin dormir. Resulta que las gentes con sus peculiares disfraces, se desnudaron ante mí. Resulta también que la oscuridad que mis espejos cortésmente me mostraban, pudieron hacer que entendiera y aprendiera de la Vida, pues sus secretos fueron desvelados.

   Resulta amada obsesión, que miré una y mil veces pues mis ojos fueron secuestrados y en la tortura, hallé el milagro de no necesitarte.

   Ven, ven que quiero cantar pues tú querías ser para mi, ven que quiero mostrarte el nacimiento de las olas del mar, rompiendo las duras piedras.

   Ven que te acompaño en tu último caminar, pues aquí mueres y yo, naceré como un ave nuevo. Y en este suspiro, que hace de mi corazón, un salvaje,  te cojo de la mano, voy a elegir un mazo.

   El roce de tu piel me hace estremecer como lo haría el fiel amante, probablemente te echaré de menos, pero el viento levanta el polvo y se lo lleva lejos, y las dunas de mi desierto se quedaron en una de esas fotografías que la Vida me regaló.

   Entra en mi hogar, si lo deseas puedes mirar, pues aquí todo es desvelado, a veces abruma un poco, pero la sorpresa siempre supera toda nostalgia perdida. Esa energía magnética que te invita al abrazo en soledad es también la tuya. La impresión sobrecoge un poco ¿verdad?

   La venganza no es mi pretensión pero he de despedirme con un regalo, pues te brindo la oportunidad de que te veas en uno de mis espejos. Mírate con detenimiento y sobretodo con amor, con mucho amor, pues yo fui capaz de mirar con esos ojos. Mira tus deseos más ocultos, mira tus fracasos, tu culpa y tu…, inmenso Amor.

   Mira también, el escalofrío que corre por tu espalda, siéntelo, pues aquello que siempre está escondido, sueña con la libertad y sus barrotes oscuros e inmateriales se presentan como fuerte y duro acero. Mira, pero mira bien, pues no existen y en cambio están ahí derramando su maldito y bendito poder.

   Cuentas con mi apoyo, cuentas con la sabiduría de la que ha vivido mirando siempre los reflejos de la realidad. Pero aprende rápido, pues el Sol me ha llamado esta mañana y viene para quedarse.

   Mis pies están sangrando, camino por los escombros de cristales, me dirijo al riachuelo que escucho a lo lejos en este valle verde de ensueño, allí sanarán mis heridas. Los rayos del Sol me queman la cara y yo le doy la bienvenida, he de acostumbrarme a su cálida caricia.

   No terminé mi carta de despedida pero Ella me acompañó hasta el último momento.

   Me dio la suficiente fuerza para levantar el pesado mazo y romper uno a uno mis espejos.

   Me despido ahora, diciéndote ¡Hasta siempre! Fuiste una gran amiga querida obsesión, pues sin ti, no hubiera conocido jamás mi yo sumergido, y sin ti, nunca hubiera podido rescatarlo.

miércoles, 20 de julio de 2016

Infinito


   El suelo siempre está frio, es verano pero igual que si fuese invierno, tendido sobre él lo largo que eres, el frio se cuelga de tus huesos y en ellos se columpia alegremente. El calor está en las alturas pero sabes de sobra que cuesta  la misma vida mantenerse arriba. El suelo es un enemigo que es conocido como el amigo, te abraza, está siempre en los malos momentos y cuando caminas, está bajo tus pies, sostiene tus pies.

   Hay una bolsa de basura cerca, en esa línea del horizonte dónde te encuentras, la puedes ver con toda su dimensión, la hueles incluso, su hedor se mete por tu garganta y te retuerce las tripas. Tú estás a su altura, incluso te sobrepasa. Ha cambiado un poco el panorama con respecto ayer, un momento antes de levantarte, pero a fin de cuentas, el cambio no es muy significativo. Estás a la altura de la basura. Pensamiento destructivo pensarían algunos, o muchos, eso no es relevante ahora, tú sabes que haces allí… No hay dicotomía en tu hacer con la evolución del Ser Humano, pareciera que todo tiene un nombre, que “tuviera” que tener un nombre,  pero en realidad la Luz sigue expandiéndose, sólo eso. Todo sigue un orden, se perfectamente que esto no arroja consuelo a tu desplome, ahora mismo estás aplastado y machacado en el suelo, la fuerza de la gravedad ya ha ejercido su magnetismo contigo y te tiene abrazando lo oscuro de la materia.

   Esperan cosas bonitas de ti, el mundo siempre espera cosas bonitas. Siempre luchando por llegar y conquistar el extremo, pero los extremos son sólo referencias, son horizontes inalcanzables que por mucho que el andar los caminos conduzcan a sitios desconocidos, nunca  llegan. ¿Será que es verdad que la Tierra no es plana?...

   Sabes de sobra que volverás a levantarte, pero como mencioné antaño me pareciera, sabes dónde estás, sabes que la dificultad no existe, te transporta a dónde tienes que estar y en ese lugar, aprenderás que la basura tampoco existe. Encontrarás un instante en el decrepito  tiempo en el que todo se detendrá y te encontrarás flotando en el Universo, y ya no habrá decepción, ni tristeza, ni dolor, sólo encontrarás armonía, el Amor que mueve Todo también te moverá a ti, siempre ha sido así, sin reservas, como el sólo sabe hacer, serás consciente...

   Quizás te parezca sólo una promesa pero esos rostros que acechan tu efímero bienestar, se borrarán como si fuesen cenizas suspendidas en el aire ¡Sopla!

   Has de saber querido humano que no estás aquí para alcanzar los extremos, son una ilusión ¿Quieres llorar? Llora, es respetable e incluso natural, pero te aseguro que algo o alguien te arrancará una sonrisa y te moverás de nuevo por ese maldito y bendito intervalo dónde los contrarios se enfrentan. Es cierto, parece una broma pesada, pero la Luz y la Vida se siguen expandiendo, no hay cese en su fluir. No es una línea recta, son los complementarios bailando la danza del Universo, dibujando infinitos multicolores.

   ¡Levanta! Ya ha sido suficiente por hoy, el monstruo que te agarra de la mano es una caricatura de ti mismo que aún no ha asimilado quien eres, él también se mueve y sigue tus movimientos como sombra fiel. Un nuevo día se acerca y nace con tu expandir, pues eso es lo que haces, ni más ni menos…

miércoles, 27 de abril de 2016

La Dama Oscura del Mar


   Escribiste para ella en las tablas de roble de tu corazón. Viste su Alma reflejada en sus ojos de agua. En ella viste las mareas que movían la superación del Hombre.

   Cogiste sus manos y las esencias se hermanaron. En la memoria de la humanidad se registró una visita, varias. Confluían en el Amor y esos dedos amigos tocaban consciencias.
  
El Mar está hermoso en calma, su fresca brisa hace de los que la oyen, un oasis de esa calma y serena pasión por la Vida.


   Encontraste en ella el parapeto perfecto para no salir a plena luz del Sol en esa playa de ensueño, pero resultó ser una maestra, la Mar, en su máximo poderío y esplendor.

   Descubriste que estabas en pleno océano de aguas turbulentas, y tú, aprendiste a encontrar tu centro de equilibrio en esa balsa, pequeñita y construida de troncos oriundos de la Selva Negra e hija de la Madre Tierra.

   Muchos años en movimiento, muchos años en continuo devenir de olas gigantes que te hablaban con su lenguaje, y tú, agarrada a esas maderas con sólida fuerza, te asombrabas de la belleza oscura de las aguas.

   Pero el Mar no es amigo, es maestro. Merece un respeto. A veces es confundido con el miedo, e impide caminar con los pies descalzos por su orilla. Tú confiaste, y viste desde su perspectiva la maravilla del cielo, contemplaste las estrellas mecida en una cuna privilegiada más nunca encontrarás en tu viaje mayor satisfacción que la que tus ojos pudieron contemplar, junto y sobre el Mar.

   Te enseñó la magia del fluir, de la sensación del agua en tus manos, no la puedes agarrar, ni la puedes estancar, es libre y su dueño no es de este Mundo aunque reposa sobre él.

   Te enseñó a sobrevivir, y te enseñó a pescar para que no murieras de hambre. Y sobre todo te mostró tu reflejo tantas veces como asomabas tu cabeza fuera de tu balsa, a plena luz del día y en noches de Luna Llena.

   Mirabas tu rostro y te sorprendía cada vez, pues ese reflejo te hablaba al corazón y tu consciencia era la que procesaba.

   También es cierto que a veces veías a lo lejos el continente y añorabas el correr por su estable firmeza pero luego las gaviotas te llenaban el pelo de diminutas conchas y entonces, mirabas las alturas con nostalgia.

   Ella se sentía atraída por ti, pues tú le regalaste como recompensa, el mirarla con ojos limpios, sin juicios y llenos de Amor.

   Nadie había logrado mirarla como la criatura de extrema belleza que movía su cuerpo como bailarina de cualquier música. Viste su arte, viste su soledad y la incomprensión de la que ha sido presa siempre. Se mostró desnuda y tú no la viste invisible ni con feos brazos destructores. La viste con la dulzura que desprende los ojos de una niña que no puede dejar de ser quien es. La viste tal cual era…

   Pero un día despertaste bruscamente de un sueño, las aguas amigas mostraron un feroz temperamento y lo hacían tal cual lo hacen las aguas. Dejaste de sentirte segura y tu amiga ahora era la salvaje naturaleza. No entendías, no comprendiste el enfurecimiento de aquellas aguas y una voz destrozaba tu placentero silencio. Esa voz te decía que lo sentía pero que ella también era aquello, te daba las gracias pero no podía traicionarse a sí misma, debía ser ella, y en aquella terrible marea, naufragaste.

   Aturdida agarraste la arena en lo que pareciera tu salvación. En aquella orilla tuvo lugar un nacimiento, tú saliste de tu oscuridad, tú viniste al mundo de nuevo y con gran emoción te diste la vuelta y miraste la Mar. Se había calmado y de sus aguas emergía una hermosa dama pero triste. En sus manos llevaba una concha.

   Te dijo que no la olvidaras, que sentía orgullo y un inmenso amor por haber compartido tantos años con tu Alma. Te dio aquella caracola con la esperanza de que la recordaras al ponerla en tu oreja, escucharías el sonido del mar. Siempre estaría a tu lado. Con lágrimas en los ojos, hiciste una reverencia y con gran respeto le diste las gracias.

   Habías entendido que aquello pertenecía al mundo de lo incomprensible pero que la sabiduría divina operaba también de una forma inconmensurable.

   Había llegado el momento del adiós, y un calor te ardió en lo más profundo de tu ser. Las emociones, su complejo mundo, había sido revelado para ti, ahora debías dar a luz todo lo aprendido. Entendiste que no pertenecías a las aguas, ni al aire, y que la tierra sólo sostenía todo aquello. Pertenecías al fuego y debías volver a él.

   Te volviste, giraste la cabeza, la Dama Oscura de las Aguas te dio la mayor de tus enseñanzas. Dirigiste tu mirada a aquella montaña que rompía el horizonte, y supiste que aquel volcán dormido tenía que despertar, y tu energía lo haría encender pero ya no estabas sola. Las aguas cristalinas del mar, como buena madre, contemplaría la obra de su hija con gran orgullo. Con el corazón en llamas te dispusiste a subir. Sabías que costaría lágrimas de sangre pero te habían enseñado bien…

   En los momentos de soledad pondrías aquella caracola en tu oreja y el mar te cantaría para que pudieras dormir en paz.